A menos que leas a Simmone Marchetti (o a uno de esos periodistas dispuestos a dejar de lado sus innumerables compromisos publicitarios  en el marco de cualquier semana de la moda, para descubrir las propuestas alternativas que se presentan en este tipo de foros), no te habrás enterado de que la primera colección en masculino de Cedric Charlier fue todo un éxito. Y eso, que ya han pasado más de dos semanas desde que el diseñador de esta firma con nombre homónimo presentase su colección. Probablemente esta enseña ni te suene y eso, que lo único que tiene de nuevo es su propuesta en masculino. Es más, Charlier, lleva casi 5 años sin dejar de dar puntada sin hilo.

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Para el Invierno 2018 el belga ha refrescado algunos de los hitos que más están dando que hablar en los últimos meses. Tejidos como el terciopelo, mix de prendas sartoriales con otras deportivas en clave athleisure o sutiles guiños al grunge que triunfaba a principios de los noventa y que visto lo visto está llamado a convertirse en una de las tendencias estrellas del próximo Invierno. Toda esta miscelánea reconducida bajo el hilo conductor de una calorímetria exquisita y con toques  hipervitaminados  -naranja, amarillo y azul cielo incluido-.

Justo un día antes de que Charlier se estrenase con la moda para hombre, el numero 34 de la vía borgognone se vio invadido por el espíritu de la “Hollywood Regency”. Fue gracias a Christian Pellizari, que se inspiró en la corriente decorativa que triunfó a principios de los años treinta para vestir a sus maniquíes con una propuesta inusualmente colorista, con guiños hawaianos y tejidos excelsos.

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Volviendo a lo de las primeras veces, la de Guillaume Meilland el domingo 14 de Enero por la mañana, no pudo ser mejor. Cierto es, que lo hacía bajo el paraguas de uno de los nombres más respetados en la industria de la moda (masculina), el de Ferragamo.

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Aún con esas, el nuevo director creativo de la mítica enseña italiana supo lucirse y fue capaz de encontrar el equilibrio entre la sastrería emblemática característica de la firma y la modernidad urbana que valoran los hombres a los que la firma pretende vestir.  ¿El resultado? Una colección que sabe mirar al futuro sin acomplejarse de sus grandes hitos del pasado.

Y es que, por difícil que parezca, a veces las grandes marcas  saben dar un vuelco de timón para refrescar la sequía creativa que invade sus colecciones y invertir consecuentemente la tendencia de su cuenta de resultados. Si no, que se lo digan a Bizarri (director del grupo empresarial que explota la marca Gucci) que con la sustitución de Giannini por Michele consiguió reavivar la rentabilidad de una colección masculina que caminaba hacia su ocaso. El cambio estético fue un filón empresarial, que su director creativo mantiene, pero en esta ocasión y en contra de lo que venía siendo habitual el grupo decidió no presentar ninguna propuesta en el marco de la Milan Moda Uomo. Habrá que seguir esperando para descubrir si en el Invierno 2018 siguen con su fantasía delirante, decadente y con guiños trash.

Otros como los Dolce&Gabbana, siguen haciendo de las suyas, en esta ocasión con un casting compuesto casi en su totalidad, por los llamados influencers ¿el pretexto? Conectar con la generación millenial como nuevo dorado del consumo del lujo. En fin, ya se sabe, al mal tiempo, lo mejor será refrescarse con nuevas caras.