Marta Herrero Rodríguez y Sandra Sánchez Orusco, dos especialistas de la Clínica Smiling de Madrid, nos dan las claves de cómo combatir todos los gestos cotidianos que ponen en riesgo la salud de los dientes

Tener una sonrisa perfecta es, sin duda, una de las preocupaciones más comunes de nuestro tiempo. Todos sabemos que lucir unos dientes bonitos puede ser nuestra mejor carta de presentación y por eso, son cada vez más los españoles que invierten más tiempo y dinero en tratamientos dentales, ya sea por una motivación estética o de salud. Sin embargo, de poco sirven estos eficaces gestos si se descuida algo tan importante como es una efectiva rutina diaria basada en la limpieza y alimentación.

La médico odontólogo, Marta Herrero y la higienista, Sandra Sánchez Orusco, dos expertas de la Clínica Smiling, C/ Hortaleza, 70 de Madrid, nos desvelan algunos de los malos hábitos que pueden perjudicar seriamente nuestra salud bucodental.

no cepillarse los dientes fuera de casa

El ritmo frenético de nuestra actividad laboral y los intensos horarios non-stop nos obligan, en ocasiones, a comer y cenar fuera de casa y, por tanto, a descuidar u omitir la limpieza de nuestros dientes. De hecho, uno de cada tres españoles, indica que no piensa en su higiene bucal cuando se encuentra fuera de casa y un 63% afirma que sus hábitos de cuidado bucal empeoran cuando están en la calle. Pero, sobre esto, resulta más alarmante que el 21,7% de la población afirme no lavarse nunca los dientes cuando no está en su hogar. Así se extrae del primer estudio hecho en España sobre “Los hábitos de salud bucodental fuera de casa”, realizado por la Fundación Dental Española (FDE), el Consejo General de Dentistas de España y la Federación Española de Higienistas Bucodentales (HIDES).

A este respecto, Sandra Sánchez Orusco, señala que “la solución es tan fácil como cepillar debidamente nuestra dentadura tres veces al día y, si es posible,  después de cada ingesta de alimentos”.

 

no limpiarse la lengua después de los dientes

Existen falsos mitos sobre el hecho de que limpiarse la lengua en exceso puede producir enfermedades tan graves como el cáncer o dañar las papilas gustativas. Estos datos según afirma Sánchez Orusco “son totalmente falsos y carecen de base científica”. En este sentido, la higienista dental asegura que “limpiarse la lengua elimina la halitosis ya que en la mayoría de los casos esta desagradable alteración se debe a la mala limpieza de la boca y está asociada al denominado cubrimiento lingual o bacterias en la parte posterior de la lengua”. Además de esto, “el cepillado de la lengua previene la periodontitis, las caries y la gingivitis ya que, -continua Orusco-, las bacterias que no se eliminan de las papilas de la lengua pueden acabar por situarse en la superficie dental llegando a provocar la formación de placa bacteriana”.

amortizar en exceso el cepillo de dientes

Según advierte Marta Herrero Rodríguez, odontóloga de Smiling, “lo ideal es cambiar de cepillo de dientes cada tres meses o incluso antes, en el caso de las personas que tienden a cepillarse con demasiada fuerza, dañando las cerdas del mismo”. Aun así, según afirman estudios  recientes, los españoles reponemos nuestro cepillo una vez al año, es decir, con una periodicidad tres veces inferior a lo recomendado medicamente.

no acudir al dentista con regularidad

Otro punto que los españoles solemos pasar por alto es el relativo a la media de revisiones odontológicas que actualmente se sitúa en la media de una al año. Esta periodicidad resulta insuficiente ya que “por un lado, lo idóneo es realizar dos limpiezas profesionales al año para evitar acúmulos de placa bacteriana que puedan desencadenar en sarro, inflamación de las encías o caries y, por otro, no acudir con la frecuencia recomendada al dentista, dificulta el seguimiento periódico profesional así como la posibilidad de detectar precozmente cualquier tipo de afección que pudiera producirse, dificultando, en su caso, el posterior tratamiento” tal y como destaca Herrero Rodríguez.

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el tabaco

El tabaco es otro de los hábitos cotidianos que perjudica a la salud bucodental.  Su olor agrava la halitosis generada por otras causas y la nicotina amarillea los dientes e incluso puede llegar a producir una limitación creciente en las capacidades olfativas y de percepción de los sabores. En esta línea, las profesionales de la clínica se unen a la mayoría de miembros del sector de la salud que plantean como única solución a estos problemas la de dejar de fumar.

usar limpiadientes

Se dice que los limpiadientes o “palillos” de toda la vida son el método de higiene dental más antiguo que existe, sin embargo, hoy por hoy, está comprobado que la mayor parte de los efectos que producen estos utensilios no son favorables. Entre otras consecuencias, las profesionales de la clínica destacan la “abrasión de los cuellos dentales que se produce con su uso y la posibilidad de lacerar las encías. Además, si el limpiadientes realizado en madera se resquebrajase dejando algún residuo en las encías, podría llegar a producir una inflamación en las encías”.

el exceso del consumo de café y té

Dos de las bebidas que más afectan al esmalte dental son el café y aunque sea menos conocido, también el té. Para combatirlo, Sánchez recomienda “limpiar nuestros dientes inmediatamente después de cada consumo de café o té –aunque advierte que–, este gesto sólo aminora las posibilidades de que los dientes se tiñan con la ingesta y no hace desaparecer el riesgo de mancha por completo”.

diego barrueco para we heart it

morderse las uñas

La onicofagia, más conocida como el impulso irrefrenable de morderse las uñas de los dedos cuando se está ansioso como acto auto-calmante, es otro de los gestos perjudiciales para nuestros dientes. Concretamente, puede llegar a provocar “un astillamiento” de los mismos, según afirman las expertas de la Clínica Smiling. Aunque este tipo de manías pueden tratarse, existen gestos como utilizar esmaltes transparente con mal sabor para contener este hábito.