Ya han pasado dos semanas desde que se celebrase la 20º edición del Festival de Cine de Málaga. Sin duda uno de los hitos del circuito cinéfilo patrio y el mejor marco para sentarnos a charlar con uno de los actores con mayor proyección del panorama nacional. Acaba de presentar en Málaga, precisamente, una de las cintas más aclamadas. Fotógrafo y pianista a ratos, nos encontramos sin duda ante una de esas personas que aprovecha el iempo. Disfruta de múltiples actividades, haciendo del término “polifacético” un hashtag de obligada mención cuando nos referimos a él. Se trata de un auténtico hombre del Renacimiento, Víctor Clavijo.

de vocación: actor

FORMENBLOG – Buenas Víctor. Lo primero que llama la atención al buscar tu biografía en la red es ver que tu edad no se corresponde con tu físico. ¿Haces algo en especial para cuidarlo?
Víctor Clavijo – No hago nada especial, la verdad. He tenido épocas en las que tal vez me cuidaba más con una rutina de gimnasia y poniendo más atención en la alimentación. Nunca he abusado de las grasas ni de los dulces, e imagino que mi metabolismo quema con rapidez las grasas que ingiere. Aunque hay que cuidar el físico, lo cierto es que no es algo que me obsesione ni en lo que ponga demasiada energía.
FMB – Con el paso del tiempo el físico no te cambiará mucho. Pero lo que si lo hace es tu hoja de servicio. Acumulas intervenciones en televisión y cine. Esta semana se estrena la película “Llueven vacas” en el 20º Festival de Cine en Español de Málaga. En ella compartes cartel con Eduardo Noriega. Con él te une una de las primeras experiencias en cine.  ¿Cómo fueron tus comienzos? ¿A qué edad y dónde?
VC – Realmente tomé le decisión de ser actor a los 15 años, cuando estaba en Algeciras. Hacía teatro por un lado en el instituto con mi profesor Pepe Barroso. Por otro lado, también participaba en una compañía que se encontraba en el pueblecito cercano de la Estación de San Roque, de nombre Mejorana y dirigida por Carlos Galiana y Pepe Chamizo. Cuando terminé la selectividad, mis padres me disuadieron y me animaron a estudiar una carrera viendo las buenas notas que había obtenido. Decidí estudiar Derecho en Granada, tal vez porque pensaba que ser abogado en un tribunal era lo más parecido a actuar en un escenario (imagino que por influencia de las películas americanas). También porque Granada me parecía la ciudad más bohemia e interesante en ese momento. Al cabo de dos años, y tras ver actuar a Juan Diego en un teatro de Granada, tomé la decisión de dejar la carrera y perseguir aquel sueño de ser actor que había dejado aparcado por un tiempo. Así que me fui a Madrid, a hacer las pruebas de ingreso en la Escuela Superior de Arte Dramático. Ingresé en la RESAD y mis padres decidieron apoyarme en aquel cambio de rumbo en mi vida. Tenia 20 años.
FMB – ¿Cómo prosigue la historia?
VC – A los 21, estando en la escuela, un chico que estudiaba dirección, Carlos Montero,  me escogió para un cortometraje que iba a dirigir y en el que mi compañero de reparto era Eduardo Noriega. También compañero de la escuela, ya habíamos quedado finalistas para presentar por aquel entonces “Los 40 principales”, un programa de Canal Plus. En aquel cortometraje, el sonido y la música corrían a cargo de un joven Alejandro Amenábar que aquel verano iba a dirigir su primera película: “Tesis”. 22 años después vuelvo a coincidir con Eduardo en una película, aunque no compartimos escena. Se trata de “Llueven vacas”, que participa en el Festival de Cine de Málaga de este año, en la sección Zonazine.

personajes que marcan

FMB – La mayoría de la gente te recuerda por el papel de Raúl en “Al Salir de Clase”. También recuerdo el que hacías en “Menudo es mi padre”. Desde entonces, acumulas intervenciones en series como “El comisario”, “Hospital Central” y muchas más. En cuanto a lo más reciente, participas en la exitosa serie “El Ministerio del Tiempo”. Ahí sales haciendo del hombre del Renacimiento por antonomasia, Lope de Vega. ¿Algún momento que sea más especial, anécdota o episodio que crees que marcó tu futuro?
VC –Todos los papeles son y han sido importantes para mí, y en cada momento me han aportado cosas diferentes tanto personal como laboralmente. Es cierto que Raúl de Al Salir de Clase me marcó mucho en su momento. Era un personaje muy especial y complejo, que poco a poco fue calando en el público y aún permanece en el recuerdo de mucha gente. Lope de Vega es otro de esos personajes que me han dado muchísimo y parece que ha sido muy bien recibido por la audiencia. Le debo mucho a ese personaje que, sin embargo, ha sido más breve que otros muchos que he hecho. Siempre es un orgullo sentir que tu trabajo  permanece en el recuerdo de la gente. Tal vez el Francisco de Borja, de la serie Carlos Rey emperador también haya funcionado para otro tipo de público, que empatizó con el enamorado de la emperatriz. Durante un tiempo me ofrecieron muchos personajes de malo malísimo, especialmente tras el personaje que interpreté en Al salir de Clase, pero he procurado no repetirme demasiado en este rol y abordar otro tipo de personajes.
FMB – ¿Con qué consideras que has aprendido más como actor?
VC –La televisión diaria te permite aprender muchísimo de tí mismo como actor. A desarrollar, como suelo decir, un músculo actoral, por la necesidad de resolver en la inmediatez. Al mismo tiempo te da la ocasión de estudiarte y reconocer tus virtudes, tus dificultades y tus límites. Cada personaje es un aprendizaje que te desvela todo eso pero que también te permite crecer. De todos he aprendido algo.
FMB – ¿Te quedas con algún actor, actriz o director que te haya influenciado de manera extraordinaria?
VC –A nivel nacional, muchos. Son muchos los compañeros de los que he aprendido. Que te inspiran o te abren puertas en el terreno de la creatividad. Es difícil elegir, pero si tengo que mencionar un par, te diría Sergio Peris Mencheta, Darío Paso en el terreno actoral (si bien de cada actor con el que trabajo aprendo algo  y creo que he encontrado grandes compañeros por fortuna en mi carrera). En el terreno de la dirección podría destacarte a Tomaz Pandur. Con él tuve la fortuna de trabajar un año antes de su muerte y sentí una especial y profunda conexión en lo artístico. Otros directores como José Luis Garci, Tamzin Townsend, Andrés Lima, Francesco Saponaro, Jaime Pujol, el propio Darío Paso en su faceta de director, Javier Gutiérrez, Javier Muñoz, Miguel Ángel Vivas, Koldo Serra, Jorge Coira…me han permitido expandir mis registros y he sentido con ellos una confianza especial para el riesgo.

teatro, piano…

FMB – Vamos con otra de tus múltiples facetas. En teatro, te encuentras desde el 14 de abril en la Sala Fernando Arrabal, en Madrid, con la obra “El Jurado”, de Luis Felipe Blasco Vílches. Antes de esto, has pasado por numerosas obras como “Fausto”, “La continuidad de los parques”, “El sueño de una noche de verano” y hasta has realizado una de tu propia autoría, “Fantasía en Do menor”. ¿Como fue la experiencia de llevar a cabo algo tuyo?
VC –Aquel fue un texto que escribí estando en la RESAD como ejercicio sobre el Burlador de Sevilla, de Tirso de Molina. Dos años después de mostrarlo en la escuela, uno de mis compañeros de clase decidió montarlo con su compañía de teatro de Alcalá de Henares y fue el Don Juan elegido para representar el día de todos los santos en esa misma ciudad. Fue todo un honor. Siempre me ha gustado escribir, pero desde entonces, y aunque sigo haciéndolo pero con menos frecuencia que antes, no he tenido la ocasión de ver estrenado algo escrito por mí.

FMB – ¿Tienes pensado volver a hacerlo?

VC –La verdad es que no entra dentro de mis planes a corto plazo. Sin embargo sigo desarrollando algunas historias a veces en solitario y otras con mi hermano (Carlos Clavijo). No es mi terreno y soy consciente de ello, así que tampoco tengo una ambición especial en cuanto a la escritura. Requiere una paciencia y una técnica de la que carezco.

FMB – Demos paso a otra de tus vertientes, la musical. Eres un avezado pianista. ¿Cómo es tu historia con la música?
VC – Cuando tuve que abandonar Algeciras para irme a estudiar fuera, me quedé en quinto de piano. Pero he continuado tocando, por supuesto, aunque de un modo más irregular. Cuando estudiaba en Madrid, en la escuela de Arte Dramático, de cuando en cuando reservaba aulas que tenían piano para poder practicar. Uno de los primeros sueldos que gané en televisión decidí invertirlo en un piano eléctrico (ya que el mío había quedado en Algeciras). Cada vez que veo un piano acústico siento la necesidad de tocarlo un poco. Tuve la ocasión de tocar en público (algo que nunca había hecho) en una función de teatro hace dos años, en el Fausto de Tomaz Pandur. De hecho, creo que mi habilidad con el piano fue uno de los factores que le llevaron a escogerme para aquel montaje. aquella era la primera ocasión que tocaba ante un gran público, con la dificultad añadida de que mientras tocaba tenía que decir un texto.

la Industria y los premios

FMB – En lo referente al cine, en 2004 fuiste nominado al Goya como mejor actor revelación. Después de eso, dos de tus últimas actuaciones son “Gernika” de Koldo Serra y “Sicarivs”, de Javier Muñoz. A parte de “Llueven vacas”. Ambas (geniales) podrían haber tenido más repercusión mediática y haber sido reconocidas en cierta manera. De hecho, “Gernika” es una de las grandes olvidadas de los últimos premios Goya. ¿Hace falta tener amigos para ser reconocido por la industria? Es decir, ¿es necesario hacer amigos para que te den nominaciones y premios?
VC –No sabría decirte. Evidentemente, en cualquier votación gremial, el hecho de que la gente haya podido ver tu trabajo para valorarlo es muy importante, pero también lo es no sólo que la calidad de dicho trabajo sea merecedora de reconocimiento, sino tu propio posicionamiento en la industria. No creo que hacer la pelota lleve a ningún sitio. Creo en el trabajo bien hecho y en el hecho de ser un buen profesional y que sea fácil y gustoso trabajar con uno. Lo demás, si tiene que venir, es secundario. Los premios son una palmadita en la espalda muy necesaria tanto a nivel de promoción como en lo personal. Pero no hay que darles más importancia. Creo que todos los trabajos conllevan un esfuerzo detrás merecedor de reconocimiento. Pero hay muchos factores de los que depende el éxito de una película y que escapan al control de uno, así que no merece la pena frustrarse cuando un trabajo no es reconocido, pero tampoco crecerse cuando sí lo es. Hay que relativizarlo todo.
FMB – En tu caso, ¿consideras que el cine te ha tratado injustamente?
VC – No puedo quejarme en cuanto a reconocimiento o valoración de mi trabajo por parte de mis compañeros actores. Me siento muy afortunado en ese aspecto. Pero claro que me habría gustado que algunas películas se hubieran visto más, tanto a nivel de público como por parte de la industria. Un caso muy concreto para mí es “Sicarivs” o “Tres días”, de Francisco Javier Gutiérrez. Creo que ambas películas merecieron más atención por parte de la industria. Pero pasa continuamente. Hay decenas de películas maravillosas que no tienen ocasión de ser vistas tanto como se merecen, con trabajos excelentes de compañeros, de sus directores, de guión, etc… Es parte del negocio. Uno entiende que la promoción y el apoyo es importante para dar visibilidad a esos productos.

últimos trabajos en cine

FMB –En ‘Sicarivs’ (fabulosa) te metes en la piel de un asesino sofisticado. ¿Qué tal con esta película?
VC – Estoy muy orgulloso del resultado final de la película. Creo que Javier es un gran director y lo demuestra con esta primera cinta suya. Me encanta ver que haya gente que la descubre dos años después de su estreno y la disfruta mucho. Nos habría gustado que tuviera más impacto mediático, más promoción y más apoyo por parte de la industria.. Sin ese apoyo es difícil que la industria repare en ella. Pero se que es una película que permanecerá,  por la que no va a pasar el tiempo.
FB – ¿Cómo fue el trabajo para meterte en la piel de este sicario tan refinado y frío?
VC –Para mí fue muy complicado entender la psicología de alguien así y llegar a encarnarla. La frialdad es el resultado visible y externo de una complejidad interior mucho mayor. Los personajes fríos son complicados porque uno debe aportar matices dentro de esa frialdad para no caer en la monotonía. La mayor dificultad era conseguir que el público empatizase con el personaje, y creo que lo logramos de sobra.
FMB – Hubieron grandes críticas con ‘3 Días’ la película de Francisco Javier Gutiérrez, el director también de ‘Rings’. Hace poco dijo este director que quería volver a España a hacer algo con viejos amigos. ¿Alguna cosa en perspectiva?
VC – Espero que Javier vuelva a trabajar en España. Se que está con proyectos. Si alguno de ellos se materializa, por supuesto que sería un placer volver a trabajar con él. Es un gran tipo, con talento sobrado, muy luchador y me siento siempre muy feliz por sus éxitos.
FMB – En lo referente a ‘Llueven vacas’, ¿cómo es esta cinta?
VC – Es una película sobre la violencia de género desde una perspectiva teatral y un tanto surrealista, con un enfoque crudo y naif al mismo tiempo que hacen de ella una película muy especial y arriesgada. Todos los hombres interpretamos al mismo personaje, y todas las mujeres hacen igual, interpretando el mismo rol. Es una adaptación de la obra de teatro, del mismo título, de Carlos Be. La dirige Fran Arráez y tiene un reparto espectacular en el que destacan nombres como Eduardo Noriega, Maribel Verdú, Laia Marull, Gloria Muñoz, Concha Mayordomo, Asier Etxeandía, Sergio Peris Mencheta, Secun de la Rosa, Mónica Regueiro…y en el que tengo el honor de participar. Espero que vaya muy bien.

fotógrafo y comprometido

FMB – Además de mencionar el teatro, la televisión, el cine y la música, también le das a la fotografía. Hiciste una exposición hace poco en apoyo al tratamiento e investigación de las llamadas enfermedades raras. ¿Qué puedes contarnos?
VC – En el caso de la reciente exposición, tiene como tema central a los niños que padecen el Síndrome de Wolf Hirschhorn. Ésta es una de las llamadas enfermedades raras. Se trató de una colaboración junto con otros tres fotógrafos. En ella damos nuestro punto de vista personal y artístico sobre estos niños en un intento por dar visibilidad a esta enfermedad. Esperamos que la exposición pueda ser itinerante.
FMB – Has realizado más muestras de fotografía, ¿es algo a lo que te dediques de manera profesional?
VC –En el caso de las otras exposiciones que he hecho, lo cierto es que nunca las he buscado. Me ofrecieron hacerlo y me sentí tentado de dar visibilidad a mi trabajo como fotógrafo. No dejo de ser amateur, pero lo cierto es que me apasiona. Siempre voy con la cámara encima. Pero no espero nada de la fotografía. La hago por el mero placer de hacerla, por el disfrute que me proporciona. Es una vía de expresión artística más. Pero no tengo ninguna ambición en ese terreno. Es lo bonito de ser amateur de algo, que lo haces por una pulsión y sin esperar nada a cambio. Subo mis fotos a instagram y comparto allí parte de ese trabajo.
FMB – Esto ha sido todo. Muchísimas gracias Víctor Clavijo y te deseamos la mayor de las suertes.